Por favor espere, cargando... Aspiraciones periodísticas de una estudiante preocupada

“¿De qué vamos a trabajar cuando nos recibamos?”, “¿Vale la pena terminar la carrera?”,
“Muchas veces me he cuestionado ¿realmente esto es lo mío?” son algunas de los tópicos
que se repiten cada vez que sale el tema de la especialidad gráfica de la carrera de
Comunicación Social entre mis compañeros.

Nos encontramos en un momento bisagra en la historia de la prensa gráfica. La mayoría tenemos ideas, sueños y algunos hasta proyectos para el futuro que se nos avecina, cuando nos recibamos, pero a la vez sentimos que la institución que acredita estar formándonos como profesionales no nos acompaña en el camino, una sensación que muchos describen como “estar remando en dulce de leche”. 

El plan de estudios que actualmente organiza la currícula de lo que aprendemos (y lo que no) en clase, se planeó en el año 1993, donde el internet recién empezaba a florecer. Veinticinco años después, el internet ha transformado mucho de lo que en ese entonces era impensado, incluyendo a la prensa gráfica impresa, que con el auge de sitios webs y blogs en la primera década del siglo, y redes
sociales y apps de noticias en la segunda, ha perdido masivamente la adherencia de sus lectores (cabe destacar el caso del diario cordobés Día a Día, que dejó de emitirse en formato papel el 2017 y más tarde su sitio digital fue absorbido por la plataforma de noticias Via País). Muchos especialistas concuerdan en que las llamadas apps están cambiando el modo en el que consumimos y procesamos la información, y actualmente nos encontramos en la era del internet de las cosas , donde podemos tener acceso a internet (y por consiguiente, a las noticias de prensa escrita del día) desde relojes, parlantes (del tipo Alexa o HelloGoogle) , televisores, etcétera.

El lugar donde se encuentran todas las respuestas a nuestros interrogantes parece estar bastante claro, y todas las respuestas de mis compañeros se asocian con él. “El internet es el futuro” es la vasta frase que escucho casi a diario de boca de muchos estudiantes y profesionales de diversas carreras, pero ¿qué específicamente de ese todo inmenso que parece abarcar el internet nos interesa abordar realmente?

Surf n’ turf: Cómo aproximarse a esos navegantes de la red


Los usuarios (e incluso los mismos periodistas) hoy se encuentran bombardeados por el fluxus infinito de información que ofrece la conexión ininterrumpida a internet y simultáneamente el acceso a múltiples dispositivos portables y conectables. Todo esto ha llevado a un gran número de estudios
que buscan encontrar qué es lo que más llama la atención de los usuarios, o qué es lo que éstos más valoran de esa masa infinita de información que es el internet. 

Muchos han llegado a la conclusión de que lo que más se viraliza en el contenido hoy en día es su radicalización en el uso del lenguaje, imágenes o alguna conducta (por ejemplo, en el capítulo Grillo vs. Grillo, del libro Radicals chasing utopia: Inside the rough movements trying to change the world , de Jamie Bartlett, un comediante italiano, Beppe Grillo , forma un nuevo partido “anti-partidista” mediante la radicalización política de su humor en los medios, primero en la TV, en los ‘90, y luego en internet. A su vez, este caso puede ser asociado con el capítulo “El momento Waldo” de la serie británica Black Mirror). Sin embargo, en el caso del periodismo profesional, hace falta algo más... algo que tenga valor, que sea realmente, altamente significante para el público: información de calidad. Pero ¿cómo hacer que eso que usualmente encontramos en revistas especializadas en el tema o libros específicos de periodismo de investigación emerjan en la superficie del océano de lo efímero?

Y a su vez, ¿cómo financiar, regular, expandirse y/o hibridarse con otros espacios de difusión; o incluso coquetear con nuevas posibilidades para los escritores (como guionado, dirección de podcasts, etc), entre otros? El sistema educativo (y muchas veces laboral) no estaría brindando el respaldo y acompañamiento necesarios para trazar ese camino. El verdadero desafío
parece trascender las aulas hoy en día, por lo menos para los estudiantes de la orientación gráfica de Comunicación Social en la UNC. Entonces, está en ellos seguir la senda tradicional, por más “anticuada” que sea, y combinarla con todo lo que no está disponible en la currícula; o aventurarse en lo que ellos crean más correcto para su profesión de redactores de la prensa gráfica del futuro.

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