Argentina aún es tierra de oportunidades
La grave crisis social y política que atraviesa Venezuela expulsa grandes contingentes de población que son absorvidos principalmente por Colombia, Panamá y Argentina, en ese orden. El trato benévolo que mantiene nuestro país para os inmigrantes no es una novedad, pero para el migrante resulta determinante a la hora de elegir Argentina como lugar de residencia.
A la hora de escuchar las voces de los protagonistas, los migrantes venezolanos testimonian situaciones con algunos puntos en común: escapan porque en su tierra pasan necesidades, se sienten inseguros y no avizoran una posible solución pacífica en el mediano o corto plazo.
¿Quién no aprovecharía la oportunidad de emigrar cuano la posibilidad de obtener un plato de comida empieza a diluirse?
Para ilustrar la cuestión viene bien conocer el caso de Alexander y Amanda, jóvenes venezolanos que desde hace seis meses se van abriendo un camino de posibilidades en Córdoba. Ellos relatan que decidieron alearse porque su Venezuela no puede ofrecer las cuestiones básicas a la vida de un individuo, como la alimentación. Alexander revela que durante ciertos períodos, su familia debió prescindir de una de las comidas diarias para que todos pudieran alimentarse al menos una vez al día.
Hoy, leos de esa situación límite, la parea ha logrado progresar a fuerza de trabajo constante y riguroso. Habituados a desempeñarse durante largas jornadas de trabajo han sabido capitalizar las posibilidades que Córdoba les ofrece a cuenta gotas. Gracias a eso pudieron cumplir el primero de sus objetivos: recientemente accedieron a un alquiler para poder vivir juntos. Un pequeño gran paso.
Casos como éste, historias de vida similares, sirven como termómetro muchas veces, para considerar e interpretar las circunstancias existentes en la región. No sólo para evaluar los parámetros de una Venezuela en crisis, sino también para contrastar con nuestra propia situación, la de Argentina, y así poder apenas vislumbrar donde nos encontramos parados.
Lejos está la Argentina de ser un país equitativo, pero no podemos dejar de ver que aún con irregularidades, todavía con una estructura productiva decadente, con altos índices de desempleo y de trabajo informal, y con una inflación que golpea los bolsillos semana a semana, a pesar de todo ésto, hay quienes encuentran en nuestra Nación, un lugar para reinventarse y volver a empezar: son los que tienen nada o muy poco y escapan de un país sumido en una crisis profunda, con pobreza, indigencia, delincuencia e injusticias a otro nivel. Evidentemente no resulta equivalente el concepto de "crisis" aplicado a la circunstancia argentina que aquel que usamos cuando n
A la hora de escuchar las voces de los protagonistas, los migrantes venezolanos testimonian situaciones con algunos puntos en común: escapan porque en su tierra pasan necesidades, se sienten inseguros y no avizoran una posible solución pacífica en el mediano o corto plazo.
¿Quién no aprovecharía la oportunidad de emigrar cuano la posibilidad de obtener un plato de comida empieza a diluirse?
Para ilustrar la cuestión viene bien conocer el caso de Alexander y Amanda, jóvenes venezolanos que desde hace seis meses se van abriendo un camino de posibilidades en Córdoba. Ellos relatan que decidieron alearse porque su Venezuela no puede ofrecer las cuestiones básicas a la vida de un individuo, como la alimentación. Alexander revela que durante ciertos períodos, su familia debió prescindir de una de las comidas diarias para que todos pudieran alimentarse al menos una vez al día.
Hoy, leos de esa situación límite, la parea ha logrado progresar a fuerza de trabajo constante y riguroso. Habituados a desempeñarse durante largas jornadas de trabajo han sabido capitalizar las posibilidades que Córdoba les ofrece a cuenta gotas. Gracias a eso pudieron cumplir el primero de sus objetivos: recientemente accedieron a un alquiler para poder vivir juntos. Un pequeño gran paso.
Casos como éste, historias de vida similares, sirven como termómetro muchas veces, para considerar e interpretar las circunstancias existentes en la región. No sólo para evaluar los parámetros de una Venezuela en crisis, sino también para contrastar con nuestra propia situación, la de Argentina, y así poder apenas vislumbrar donde nos encontramos parados.
Lejos está la Argentina de ser un país equitativo, pero no podemos dejar de ver que aún con irregularidades, todavía con una estructura productiva decadente, con altos índices de desempleo y de trabajo informal, y con una inflación que golpea los bolsillos semana a semana, a pesar de todo ésto, hay quienes encuentran en nuestra Nación, un lugar para reinventarse y volver a empezar: son los que tienen nada o muy poco y escapan de un país sumido en una crisis profunda, con pobreza, indigencia, delincuencia e injusticias a otro nivel. Evidentemente no resulta equivalente el concepto de "crisis" aplicado a la circunstancia argentina que aquel que usamos cuando n
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