Una noche con los Humanistas: encuentro artístico cultural por la no-violencia
Nos colamos entre grupos de bailarines
callejeros y nos dejamos llevar por el olor a incienzo que impregna el aire del
Paseo de las artes de barrio Güemes, en una tarde de fin de semana.
Hoy es otra de esas noches en donde la
plaza convoca a muchas personas que eligen pasear durante la tarde/noche entre
los stands improvisados y dejarse maravillar por la enorme oferta para todos
los gustos: artesanías, antigüedades, arte callejero, delicias gastronómicas.
Sin embargo, nosotros buscamos otra
propuesta y queremos llegar al Centro Cultural del Paseo para presenciar el “encuentro
artístico-cultural por la no violencia”, organizado por el Movimiento
Humanista.
Una vez reconocida la sala asignada al
evento, los asistentes ingresamos de a poco, en grupos de dos o mas, muchos
familiares entre sí. Fueron frecuentes los saludos cordiales que habilitaron el
contacto físico con un beso o un abrazo. Hay alegría entre los concurrentes y
disposición a dejarse endulzar por unas voces que no tardarán en sonar.
La introducción fue clara, y César, de
la delegación del partido Humanista remarcó el motivo que los convoca en cada
una de las actividades. El Humanismo pretende el desarme y el fin de las
guerras. Son una comunidad que milita por la paz en el mundo y que avisora
otros horizontes posibles de vida. Albergan en sus almas la alegría de estar en
familia y en contacto con la naturaleza. La lucha es por un mundo más solidario
con las personas y con nuestro planeta Tierra. Tras estas palabras de apertura,
los cuerpos y las almas ya estaban predispuestos al disfrute.
El primer número al que asistimos fue un
maravilloso repertorio de Violeta Quintana, cantante y compositora cordobesa
que nos contó cómo encuentra inspiración entre caminatas por su preciado Salsipuedes,
donde se encuentra con los pájaros que le silban los primeros versos de una
canción que acaba de componer y que estrenará por primera vez aquí junto a
nosotros.
Es gustoso escuchar a Violeta en vivo
sin demasiados arreglos más que aquellos que su compañero y marido le otorga
desde una humilde consola de sonido. El espacio tampoco es el más apropiado
para la defincición de la voz de una cantante. Pero no parece haber
impedimentos para Violeta, quien no tardó en poner a bailar a los concurridos. Luego el turno
fue del “Dúo Pachamamita” que sumó percusión y cuerdas a su canto bien ligado a nuestro folclore, nuestra
cultura de origen. Sin embargo, tras escuchar algunas interpretaciones en clave
tierra adentro, nos sorprendieron, sin desentonar en su línea artística con un
cover de Calle 13. “Ojos color sol” y “Latinoamérica” fueron los modernos ritmos
que interpretaron.
Realmente fue maravilloso haber
presenciado en vivo a estos artistas loscales que no se arrugaron ante las dificultades
de un espacio poco propicio para llevar adelante un espectáculo artístico.
Somos conscientes de que se trata de ámbitos culturales alternativos, y los
valoramos y disfrutamos como tales. Pero no pudiendo dejar de mencionar las
condiciones austeras para la intervención, nada impidió que Victoria y el “Dúo
Pachamamita” brillen entre los asistentes que cantaron, bailaron, rieron y
compartieron.
Comentarios
Publicar un comentario