Una derecha más, una derecha menos

Tras sufrir una puñalada durante un acto político en la región de Minas Gerais, la
popularidad de Jair Bolsonaro, el candidato presidencial de ultra-derecha PSL (Partido
Social Liberal), comenzó a subir en las redes, los medios, y también en las encuestas. Sin
embargo, esa popularidad no le alcanzó para ganar en primera vuelta. Las elecciones brasileñas del pasado domingo arrojaron un resultado que ya se veía venir: Bolsonaro lideró la votación, con un electorado del 46%, seguido por Fernando Haddad del PT, con un 29%.

Tal como en nuestro país, el sistema electoral de Brasil sólo se define en primera vuelta

si un candidato obtiene el 50% o más del total de los votos. No sería este el caso, de todos
modos. La segunda vuelta o ballotage se llevará a cabo el próximo domingo 28 de octubre,
lo que nos da la esperanza de que Haddad pueda presentar una alternativa en defensa de
otra derecha más. Y otra derecha más digo, porque los gobiernos modernos de derecha se
han vuelto ya un fenómeno global que exceden las elecciones del país carioca. La asunción
de Mauricio Macri en 2015 en nuestro país, y de Donald Trump en Estados Unidos en 2016
son algunos de los muchos casos que se vienen dando en los últimos años.

Foto: Bolsonaro vs. Haddad. Fuente: Reuters

Las derechas al frente
La reciente digitalización de grandes áreas poblacionales en los últimos años ha
favorecido la facilitación del acceso de material publicitario, a la vez que propagandístico, a
enormes audiencias, así como lo ha hecho también la preferencia por el contenido visual y
audiovisual. Esto ha llevado a campañas altamente mediatizadas y polarizadas, donde la
popularidad se mide en cuantos likes o retweets tiene una publicación, y en base a esto
tendrá una mayor o menor proliferación, un mayor o menor impacto. En el caso de
Bolsonaro, su popularidad escaló por las publicaciones en las redes sociales que lo
mostraban en una cama de hospital, tras ser apuñalado por un ex-militante de izquierda que
afirmaba estar “cumpliendo una misión de Dios”.

Quizás la eminente posibilidad de que Bolsonaro sea electo presidente de Brasil asusta

más que la asunción de otros mandatarios de derecha, por ser éste un personaje vinculado
a una de las temáticas más sensibles en Latinoamérica del último siglo: la dictadura militar.
Además, en documentadas ocasiones, el candidato ha expresado su ideología misógina,
homofóbica, racista y hasta cruel. Basta recordar el discurso que dio al declarar su voto a
favor del impeachment de Dilma Rousseff, donde citó al jefe militar que estaba a cargo del
centro donde ella misma fue torturada durante la última dictadura en Brasil.

El resultado de esta segunda vuelta es algo que escapa de las posibilidades de acción

de los argentinos, pero que nos afectará de todas maneras. La asunción de un candidato de
estas características, sumado a los otros presidentes de derecha asumiendo mandato,
desembocará eventualmente en un desafío para las estructuras simbólicas de nuestro
tiempo (donde actualmente lo hegemónico es lo que establecen las instituciones en el
poder) para repensar nuevas formas de lo legítimo.

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