Hay que madurar señor Maduro
¿Hasta cuando vamos a soportar que los gobiernos despachen a su
población como si ellos fueran valijas cual recibidas en el aeropuerto? ¿Será
difícil hacer su trabajo sin que miles de ciudadanos abandonen sus puestos de
trabajo, sus hogares, sus vidas para no terminar como cuerpos fríos
abandonados en pleno invierno? Miles de personas marchan hacia otros
destinos para buscar nuevas oportunidades, quieren recuperar la confianza en
un gobierno que deje de lado su hipocresía con sus muestras de egoísmo y
desprecio por el opositor o la misma sociedad que alguna vez lo votó. Estas
líneas podrían ser para varios gobiernos en distintos países, no es un solo
caso, son varios, así que se espera que se sientan “tocados” e involucrados.
Colocando todas las crisis posibles, la más preocupante son las
humanitarias o confianza, porque de ahí se desprenden las otras. “El dinero no
compra todo”, “el dinero no lo es todo”, se refleja en Venezuela y en la
escapada de migrantes del país. Lo pero que le puede pasar a un país es que
sus ciudadanos pierdan la confianza en un gobierno que fue votado
democráticamente y que el mismo se deje llevar por el poder y la soberbia.
No importa el número de caminantes. Sean millones, miles o cuatro
personas. Lo sustancial es observar la realidad que hay en distintos países y
en este caso Venezuela. Un país donde los ricos son favorecidos y la clase
baja escapa como aquel niño que huye despavorido de una serpiente
venenosa. Mientras mas nos enfoquemos en el presidente, mas desapercibidos
esta la sociedad. La realidad se construye si se observa, si es visible, antes no
lo es. Observamos la soberbia, el humor negro, el egoísmo, la ignorancia y el
desprecio de Maduro, pero no percibimos la tristeza, la decepción, la
desconfianza, infelicidad del pueblo venezolano.
Siempre vamos a esperar respuestas y reflexiones por parte de quien se
equivoca. Siempre vamos a esperar (a veces mucho) que el gobierno nos de
una mano y un guiño de ojo sobre los problemas económicos y sociales que
atraviesa un país. Siempre vamos a esperar un discurso lleno de emotividad
que muchas veces termina en promesas incumplidas. Siempre vamos a
esperar, porque nuestro lema latinoamericano es tener esperanza. Siempre
vamos a esperar que el gobierno sea maduro, y ojala que el señor Maduro se
de cuenta de su error.
Referencias:
El País, España: Éxodo Venezolano, capítulos. Link:
https://elpais.com/agr/el_exodo_venezolano/a
Francesco Manetto, diario El País, España: 30/09/2018. El éxodo
venezolano, de crisis, migratoria a prioridad humanitaria. Link:
https://elpais.com/internacional/2018/09/29/colombia/1538255552_732711.ht
ml
población como si ellos fueran valijas cual recibidas en el aeropuerto? ¿Será
difícil hacer su trabajo sin que miles de ciudadanos abandonen sus puestos de
trabajo, sus hogares, sus vidas para no terminar como cuerpos fríos
abandonados en pleno invierno? Miles de personas marchan hacia otros
destinos para buscar nuevas oportunidades, quieren recuperar la confianza en
un gobierno que deje de lado su hipocresía con sus muestras de egoísmo y
desprecio por el opositor o la misma sociedad que alguna vez lo votó. Estas
líneas podrían ser para varios gobiernos en distintos países, no es un solo
caso, son varios, así que se espera que se sientan “tocados” e involucrados.
Colocando todas las crisis posibles, la más preocupante son las
humanitarias o confianza, porque de ahí se desprenden las otras. “El dinero no
compra todo”, “el dinero no lo es todo”, se refleja en Venezuela y en la
escapada de migrantes del país. Lo pero que le puede pasar a un país es que
sus ciudadanos pierdan la confianza en un gobierno que fue votado
democráticamente y que el mismo se deje llevar por el poder y la soberbia.
No importa el número de caminantes. Sean millones, miles o cuatro
personas. Lo sustancial es observar la realidad que hay en distintos países y
en este caso Venezuela. Un país donde los ricos son favorecidos y la clase
baja escapa como aquel niño que huye despavorido de una serpiente
venenosa. Mientras mas nos enfoquemos en el presidente, mas desapercibidos
esta la sociedad. La realidad se construye si se observa, si es visible, antes no
lo es. Observamos la soberbia, el humor negro, el egoísmo, la ignorancia y el
desprecio de Maduro, pero no percibimos la tristeza, la decepción, la
desconfianza, infelicidad del pueblo venezolano.
Siempre vamos a esperar respuestas y reflexiones por parte de quien se
equivoca. Siempre vamos a esperar (a veces mucho) que el gobierno nos de
una mano y un guiño de ojo sobre los problemas económicos y sociales que
atraviesa un país. Siempre vamos a esperar un discurso lleno de emotividad
que muchas veces termina en promesas incumplidas. Siempre vamos a
esperar, porque nuestro lema latinoamericano es tener esperanza. Siempre
vamos a esperar que el gobierno sea maduro, y ojala que el señor Maduro se
de cuenta de su error.
Referencias:
El País, España: Éxodo Venezolano, capítulos. Link:
https://elpais.com/agr/el_exodo_venezolano/a
Francesco Manetto, diario El País, España: 30/09/2018. El éxodo
venezolano, de crisis, migratoria a prioridad humanitaria. Link:
https://elpais.com/internacional/2018/09/29/colombia/1538255552_732711.ht
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