Una sesión con mi psicólogo: mi autoperfil

Creció en un hogar de clase media junto a sus padres y su hermano menor.  Su infancia tuvo lugar en la geografía de las afueras de la ciudad de Córdoba, entre las localidades de Saldán y Villa Allende. La tranquilidad de Villa Rivera Indarte se le hizo carácter y hoy extraña esos lugares. Sueña con una casa en las sierras de Córdoba, donde se junte con las estrellas, que casi no se dejan ver en el cielo de la capital cordobesa que hoy acepta y disfruta, pero que no abraza.
  Sus señores padres son profesionales egresados de la Universidad Nacional de Córdoba, al igual que él en poco tiempo. Su madre, santafesina, se recibió de traductora de inglés y actualmente ejerce la docencia en una escuela pública. Su padre, cordobés, egresó como Contador Público y desde hace tiempo trabaja de manera independiente. A pesar de las sugerencias de su padre, Franco nunca se sintió cómodo con las ciencias exactas y desde el colegio secundario se mantuvo próximo a las sociales. Comunicación no fue para él vocación, sino elección. Tuvo que sumergirse en la currícula de la carrera para comprobar que allí retomaría conocimientos en Sociología, Psicología, Filosofía, Lengua e idiomas, entre otros.
  Desde principio de año, Franco está instalado en el barrio “Providencia” entre las avenidas Santa fe y Castro Barros, próximo a los barrios de Alberdi, Cofico y San Martin. Es una zona predilecta por la comunidad peruana y allí vive acompañado de Dora, una gatita atigrada y salvaje como pocas. Aunque hoy reniega del casco urbano, también disfruta de la amplia oferta gastronómica y cervecera que ofrece la ciudad.
Desde chico, la distancia física se le impuso como condición para ciertos afectos. Tener familia en otra provincia implicó viajes en ciertas fechas (feriados y vacaciones) y él los ansiaba con locura. Cada vez que llegaban las despedidas, lloraba desconsolado en brazos de su abuela, a quién volvería a ver tras una nueva y larga espera.
  Probablemente de esas visitas familiares venga dado su gusto por las rutas. Vacaciones y familia fueron un combo feliz para salir de Córdoba y tener una panorama mínimo y variado de la Republica.
Si hubiera que resumirlo en una frase sería: sin prisa, pero sin pausa. Es Constante e insistente y siempre que tuvo un objetivo, lo terminó llevando a cabo, mas temprano que tarde.
Su único valor supremo es la justicia y hay quienes lo atribuyen a la idea de equilibrio, propia de la personalidad de Libra. Aunque él duda de la astrología, sabe que allí hay algo de verdad. Quienes lo conocen lo ubican como una persona tranquila, aunque intenso en sus malos ratos. No es amante de los rodeos y prefiere lo concreto. Aun así, los que mejor lo conocen, saben que vive aferrado a ideales de perfección difíciles de concretar.
  Sus gustos son amplios y diversos. Impuestos por familia y amistades que gustaron de los deportes, el cine y la lectura. Aunque hay uno que le es muy propio: el de la escritura. Cuentan sus señores padres que aprendió a leer solo, cuando aún era muy pequeño para ir al jardín. Quizás sea rasgo de autodidacta. O quizás sea porque frecuentó la feria del libro, antes de conocer un Mc Donald. En la feria consiguió su primer libro: El Mago de Oz. Y no tardó en deleitarse con las aventuras de Dorothy, su perro Toto, el Espantapájaros, el hombre de hojalata y el León cobarde.
  Hoy, once de septiembre, se encuentra feliz de retornar a la aulas tras un largo parate. Escribe su auto- perfil para la cátedra Redacción Periodística II y espera volcar en la asignatura sus enormes ganas de escribir.

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